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La Llamada Urgente de María por Ralph Martin |
Al parecer, María es enviada como mensajera especial, "profética y evangelizadora", para ayudar a la iglesia en este tiempo difícil y peligroso antes del triunfo definitivo de su corazón inmaculado". Comenzando en Fátima en 1917 y continuando a través del siglo, María ha venido a avisarnos de los grandes peligros que están afectando al mundo y de la necesidad urgente de tomar en serio el evangelio, de creer y arrepentirse. En Fátima avisó de la extensión del comunismo y de la venida de la segunda guerra mundial si no había una respuesta suficiente a la llamada a la conversión. Pero además con avisos de sufrimientos y castigos, si no se daba el necesario arrepentimiento. También habló de una ultima conversión de Rusia y el triunfo de su corazón inmaculado detrás del cual habría "cierto periodo de gracia para el mundo".Mostró a los niños una visión del infierno que subrayaba la importancia de lo que está en juego si se responde o no al ofrecimiento del Padre de la misericordia y al perdón de su hijo Jesús. Estos avisos de peligro inminente, llamada a la conversión y promesa de un triunfo último son característicos de las más importantes apariciones, locuciones y signos especiales relacionadas con la misión de María durante el resto del siglo. Parte de estas intervenciones marianas se han juzgado dignas de crédito por el obispo local, después de un tiempo de investigación. Otras se siguen investigando en espera de un juicio final que no será posible hasta que las apariciones o locuciones terminen y los acontecimientos profetizados se cumplan o no. Algunos han sido investigados y parece que carecen de fundamento. Dos pasajes de la Escritura nos dan la clave para comprender el diferente énfasis de estos mensajeros del Señor. Los dos, creo, están jugando el "papel de Juan Bautista" para prepararnos a un nuevo encuentro con el Señor, en juicio y gran misericordia. El primer pasaje es Lucas 7-29, 35: "¿con quien pues comparará a los hombres de esta generación y a quien se parecen? se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo "os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, o hemos entonado endechas y no habéis llorado". "Porque ha venido Juan el Bautista que no comía pan ni bebía vino y decís: "demonio tiene el hijo del hombre que come y bebe, y decís: ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores, "y la sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos". El Papa Juan Pablo II esta tocando la melodía de "una nueva primavera" de "un nuevo Pentecostés" de "un gran jubileo" y hay muchos que rechazan bailar para poder prepararse "en el Espíritu Santo" para convertirse "en dóciles al Espíritu Santo" que son las predicciones para la nueva primavera que llega. María llora, está cantando endechas, llorando por sus hijos que están en peligro de ser arrastrados por el inmenso y próximo peligro, la cercanía del castigo y del juicio, el peligro de la muerte eterna del infierno. Pero muchos no quieren que sus corazones se rompan en lágrimas, muchos rechazan responder a la profunda sencillez de sus llamadas insistentes a la conversión. Otro pasaje ilumina estos dos puntos proféticos, Lc 19, 37-45. En el versículo 41 se dice, que al acercarse y ver la ciudad, Jesús lloró por ella diciendo: ¡Si también tu conocieras en este día el mensaje de paz¡ pero ahora ha quedado oculto a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán de empalizadas, te cercarán y te apretarán por todas partes, y te estrellarán contra el suelo a ti y a tus hijos que estén dentro de ti y no dejaran en ti piedra sobre piedra porque no has conocido el tiempo de tu visita." Una visita de Dios es una espada de dos filos. Paz, plenitud de la bendición de Dios, para aquellos que están preparados para ella y le dan la bienvenida, destrucción para los que no han sabido escuchar los mensajes premonitorios y no están preparados para reconocer y responder cuando llegue la plenitud de la visita. "Todo el pueblo que le escuchó, incluso los publicanos, reconocieron la justicia de Dios, haciéndose bautizar con el bautismo de Juan. Pero los fariseos y los legistas al no aceptar su bautismo, frustraron el plan de Dios sobre ellos" (Lc 7, 29,30). Un baño bautismal de conversión, de arrepentimiento, de docilidad al Espíritu Santo, de vida intensa sacramental, es lo que nos proponen el Papa y María, para prepararnos a este encuentro con Dios que se aproxima. Si no participamos en la preparación quizá no estaremos preparados para el encuentro. Vivimos ahora un tiempo de visitación. Dios nos está visitando en el ministerio de Juan Pablo II, en el ministerio de María y también de muchas otras maneras. El tiempo de preparación está muy avanzado. De acuerdo con el mensaje de Juan Pablo II y María, estamos a punto de una acción muy significativa de Dios, una acción que será como la espada de dos filos, según nuestra preparación y voluntad de responder al mensaje profético que nos han dado. ¿Será posible que la plenitud de la "nueva primavera" no venga hasta que antes no seamos purificados a través del castigo y despertemos a la santidad de Dios? Juan Pablo II nos está llamando a un baile de preparación para "el mayor Jubileo que la Iglesia ha celebrado jamás". El lo desveló a toda la Iglesia a través de un plan de seis años de preparación, de los que nos quedan pocos meses. María está llorando por aquellos que están en peligro de perderse la visita del Señor y nos ha desvelado un plan personal de preparación para lo que ha de llegar que incluye oración, ayuno, arrepentimiento y reconciliación, eucaristía diaria, rosario, conversión y fe. Los mensajes son complementarios, son las dos caras de una moneda, son una espada de doble filo. Es urgente que respondamos. © 1999 Boletin de ICCRS, Ciudad del Vatican,Http://www.iccrs.org |